Xiaomi no pisa el freno. La compañía asiática, consolidada como el tercer mayor fabricante de móviles a nivel mundial, acaba de dar un golpe sobre la mesa con dos novedades que apuntan directamente a la línea de flotación de gigantes como Apple y Samsung. Por un lado, la marca busca coronarse en el terreno de la imagen con el esperado Xiaomi 17 Ultra. Por otro, ataca el formato compacto con su nueva tableta Redmi K Pad 2. Ambas propuestas comparten un objetivo claro: ofrecer hardware del más alto nivel sin concesiones.
Un salto de gigante en la fotografía móvil
Curiosamente, el fabricante ha decidido saltarse una generación entera para su nuevo buque insignia. Pasamos del aplaudido 15 Ultra, que ya era todo un referente para los fotógrafos, directamente a este 17 Ultra. Gran parte del éxito de esta familia recae en su fructífera alianza con Leica, que sigue aportando su maestría óptica y sus múltiples recubrimientos de lente para garantizar una claridad inigualable. La colaboración es tan estrecha que existe incluso una variante denominada Leica Leitzphone, que no deja de ser este mismo terminal equipado con una interfaz personalizada por la mítica firma alemana.
Lo primero que acapara las miradas en el 17 Ultra es su imponente sensor principal de una pulgada. Hablamos del nuevo Light Fusion de 50 megapíxeles, respaldado por una lente de 23 mm con apertura f/1.7, un ligero cambio frente al f/1.6 de su predecesor. Este tamaño lo equipara a cámaras compactas premium de la talla de la serie RX100 de Sony, haciendo que el debate sobre si estos móviles pueden sustituir a una cámara de bolsillo tradicional esté más vivo que nunca. Acompañando a este mastodonte encontramos un ultra gran angular de 14 mm, también de 50 megapíxeles y apertura f/2.2.
Un zoom que rompe los esquemas
Aquí es donde la configuración fotográfica se vuelve verdaderamente interesante. Si el modelo anterior presumía de dos teleobjetivos distintos, el 17 Ultra apuesta todo a una única lente de zoom real. Este colosal sensor de 200 megapíxeles abarca un rango focal de 75 a 100 mm con unas aperturas de f/2.4 a 3.0, permitiendo utilizar cualquier distancia intermedia con total libertad. Históricamente, los zooms ópticos en smartphones no han dado resultados brillantes —como vimos en terminales como el Sony Xperia 1 V—, por lo que las expectativas están por las nubes.
El apartado fotográfico se remata con una cámara frontal de 50 megapíxeles que estrena enfoque automático, garantizando unos autorretratos mucho más nítidos. Para los creadores de contenido, el dispositivo es un auténtico monstruo en la grabación de vídeo. Permite capturar metraje en 8K a 30 fps y alcanzar los 120 fps en resolución 4K, además de incluir soporte para Dolby Vision y formato Log. Todo este músculo visual se disfruta a través de un enorme panel AMOLED Xiaomi Shield Glass 3.0 de 6,9 pulgadas, unas dimensiones que calcan las del iPhone 17 Pro Max y el Samsung Galaxy S26 Ultra.
Bajo el capó ruge el procesador Snapdragon 8 Elite de Qualcomm, alimentado por una batería de 6.000 mAh que soporta cargas vertiginosas de 90W por cable y 50W de forma inalámbrica. Un detalle crucial es el soporte de software, ya que la marca asegura actualizaciones del sistema y parches de seguridad hasta el año 2032. Comprar esta bestia en lugares como Estados Unidos seguirá siendo un dolor de cabeza, ya que al no venderse oficialmente en el país, recurrir a importadores o plataformas de segunda mano suele implicar quedarse sin la garantía oficial.
La conquista del formato compacto
La ofensiva de Xiaomi no se limita a los teléfonos que llevamos en el bolsillo. Con el anuncio del Redmi K Pad 2, la empresa pone sus cartas sobre la mesa en el siempre exigente mercado de las tabletas de pequeño formato. Este nuevo dispositivo abandona el diseño bicolor de la cámara de su primera generación para abrazar un aspecto trasero mucho más limpio y minimalista que recuerda de forma inevitable al iPad mini. Detrás de esta apariencia sencilla se esconde un hardware brutal comandado por el Dimensity 9500, el actual chip estrella de MediaTek.
El frontal está dominado por una pantalla LCD de 8,8 pulgadas con una espectacular tasa de refresco de 165 Hz. Son cifras propias de monitores e-sports, orientadas a ofrecer un rendimiento impecable en videojuegos gracias a su altísima tasa de respuesta táctil, aunque la inclusión de un panel OLED habría sido la guinda perfecta para este conjunto. En cuanto a dimensiones, es un calco de la reciente Lenovo Legion Tab Gen 5, siendo ligeramente más grande que el modelo de Apple.
Pese a su tamaño reducido, el dispositivo encierra en su cuerpo unibody de metal una gigantesca batería de 9.100 mAh con soporte para carga rápida de 67W. Su lanzamiento está programado en China para finales de abril de 2026, momento en el que compartirá escenario con el esperado K90 Max y se desvelarán los últimos secretos de esta prometedora tableta.
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